Avina
20 Años

Reciclaje: del derecho reclamado al servicio público

Contexto: una historia de exclusión y prejuicios

 

En América Latina, millones de recolectores urbanos de residuos trabajan en el nivel más bajo de la pirámide social, juntando papel, aluminio, plásticos, vidrios y metales de las calles y basureros de las ciudades. Todo este material es vendido a agentes o intermediarios de la industria del reciclaje, quienes los transforman en nuevos insumos.

La labor de los recolectores urbanos representa un alto porcentaje del suministro de materiales para estas industrias, pero suelen recibir pagos mínimos, no son tenidos en cuenta como mano de obra ni se valoriza el servicio que prestan a la sociedad. Además existe una fuerte estigmatización de su trabajo , ligándose su imagen a la delincuencia o la indigencia.

 

Intervención: el foco en el trabajador

 

La estrategia de Avina se basa en el empoderamiento de los actores menos favorecidos, en la incidencia en las agendas públicas y en la construcción de espacios de colaboración, alentando el proceso con acompañamiento estratégico, articulación con otros sectores, movilización y gestión de recursos, y asistencia técnica.

El primer paso se dio en Brasil, con la implementación de acciones a nivel local y nacional.

En 2005 se llevó a cabo el Segundo Encuentro Latinoamericano de Recicladores, auspiciado por la Inter-American Foundation. Ese fue el escenario donde Avina entró en contacto con líderes de diversos países y comenzó a fortalecer la integración de estos movimientos nacionales en la Red Latinoamericana de Recicladores (Red LACRE). La integran actualmente 17 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Transformación: incluir al reciclador urbano

 

Foto: Tatiana Cardeal
Foto: Tatiana Cardeal

El primer objetivo planteado por Avina fue lograr un fortalecimiento organizacional de los recicladores y el desarrollo de liderazgos en el sector.

En esa primera etapa se apoyaron diferentes acciones tendientes a incrementar el reconocimiento y generar experiencias piloto. En Perú se garantizó el acceso a un seguro social y se desarrolló un plan de vacunación para recicladores formalizados y sus familias. En Chile se profundizó la formación de dirigentes para la incidencia política y el monitoreo de proyectos de ley. En Brasil se creó un fondo rotativo de inversión en cooperativas de recolectores. En Argentina se apoyó la incorporación de las cooperativas de recicladores urbanos de la Ciudad de Buenos Aires al sistema público.

El segundo desafío consistía en incidir en políticas públicas para que la gestión de residuos sólidos fuese un servicio prestado por los recicladores. En Brasil se implementó un beneficio fiscal por la compra de residuos a recolectores y se dispuso, mediante el Decreto 5.940/2006, la separación de los residuos reciclables generados por la administración pública federal que pasaron a ser recolectados por asociaciones y cooperativas de recicladores.

En la misma línea, en Colombia se incorporó el Pacto Gremial Reciclador dentro del procedimiento de licitación de recolección, barrido y limpieza de Bogotá. Otro avance se dio en Argentina cuando la Ciudad de Buenos Aires sancionó la Ley Basura Cero. Perú, a su vez, logró la formalización de los recolectores y su integración a los sistemas de gestión de residuos sólidos a través de la sanción de la Ley del Reciclador.

Incluir a estos trabajadores en la cadena de valor de la industria del reciclaje fue el tercer objetivo de Avina. En cuanto a acciones concretas, se realizaron una serie de alianzas con las empresas de productos a ser reciclados, que brindaron su apoyo a organizaciones de recicladores. Es el caso de Natura, Coca-Cola, Pepsico, y Danone, entre otras.

En Brasil se abrieron cuatro plantas de recolección de material reciclable y se creó una cooperativa central de reciclaje gracias a una alianza con Petrobrás, Instituto Wal-Mart, Centro de Estudios Socio-Ambientales Pangea, Forum Basura y Ciudadanía de Pernambuco. En el municipio de Londrina se montó un sistema de recolección puerta a puerta. También se instalaron puestos de recepción de residuos en los supermercados Wal-Mart de la región de Salvador. Acciones como estas también tuvieron lugar en Chile, Colombia y Perú.

En 2011 se creó la Iniciativa Regional para la Inclusión Económica y Social de los Recicladores, a través de un consorcio integrado por Avina, el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID/FOMIN), la Iniciativa Agua y Saneamiento del BID, The Coca-Cola Company, la Red LACRE, y recientemente Pepsico. El programa consiste en la creación de una plataforma de alianzas multisectoriales entre los diferentes actores que intervienen en el reciclaje para alcanzar una mayor inclusión de los recicladores en la cadena de valor en toda América Latina.

La transformación es visible: las personas que conforman este sector pasaron de ser “basureros” excluidos de la sociedad, a convertirse en “recolectores urbanos” formalizados, conscientes de su rol en la comunidad. Aunque queda mucho por hacer, esta evidencia muestra que el cambio es posible y positivo.