Avina
20 Años

Bioma Amazónico: un río de municipios verdes sustentables

Contexto: alerta roja para los bosques

 

La Amazonía es una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. Sin embargo, entre 15% y 18% de sus 367 millones de hectáreas de bosques ya fueron afectados por la deforestación y, si se traspasa el umbral de 20%, en menos de dos décadas se encaminará hacia el colapso. 

En su superficie de más de 7 millones de kilómetros cuadrados (80% lo constituye el bosque tropical más extenso del mundo) viven 33,7 millones de personas —incluyendo 385 pueblos indígenas— y se localizan casi 1.500 municipios. Su valor estratégico deriva de la riqueza de sus recursos naturales y culturales y del rol vital que desempeña como regulador climático a nivel global, al capturar el carbono de la atmósfera y mantener el patrón de lluvias de todo el continente. 

La Amazonía es un bioma bajo presión debido a la ausencia de políticas públicas que garanticen su gestión sostenible; a la debilidad institucional de los organismos de gobierno responsables del control; al desarrollo con frágiles consideraciones socioambientales de carreteras y obras de infraestructura como hidroeléctricas; a la expansión de las industrias extractivas y actividades extractivas ilegales (madera y minería) y a los conflictos por la tierra y la ocupación ilegal. 

En este contexto, Avina en su alianza con Skoll Foundation y varias decenas de aliados, se involucró en la región con el objetivo de garantizar la conservación y la sostenibilidad de 80% de la superficie del bosque amazónico.

Intervención: una bisagra

 

En 2008, el gobierno brasileño publicó el listado de municipios que más deforestan en el país. Entre los municipios listados estaba Paragominas, una localidad brasileña de 100.000 habitantes ubicada en el noreste del estado de Pará, que en 2008 tenía 43% de la superficie de sus bosques degradados. Sin embargo, la comunidad de Paragominas logró movilizar varias organizaciones sociales, empresarios, sindicatos y al gobierno local y federal, quienes implementaron iniciativas para cambiar la base económica hacia una economía sustentable.

El proyecto —que se denominó Municipio Verde— incluyó la plantación de 10.000 árboles al año y cambios en los procesos de producción, y transformó a Paragominas en el primer municipio de la región en salir de la lista de “ciudades enemigas de sus bosques”. En este proceso, resultó vital el compromiso que Avina-Skoll entabló con Imazon para publicar la primera Guía de Municipios Verdes.  

Transformación: reducción a escala de la deforestación

 

Esas experiencias impulsaron a la alianza Avina-Skoll, sus aliados, gobiernos locales, otras fundaciones y actores que trabajaban en el bioma a replicar este modelo en otros municipios y estados afectados por la deforestación. Asimismo, otras iniciativas para fortalecer la gestión socioambiental municipal se han multiplicado en la Amazonia por medio de pactos, políticas, prácticas y articulaciones que buscan generar riqueza de manera compatible con el bosque y reducir la deforestación.

Por ejemplo, la alianza Avina-Skoll ha estado presente en Alta Floresta, municipio de cerca de 50.000 habitantes en el estado de Mato Grosso que, a partir de un trabajo que dio comienzo en 2009 en articulación con el Instituto Centro de Vida y la Secretaría de Medio Ambiente del municipio de Alta Floresta, salió de la lista “negra” e inspiró cambios en prácticas y políticas de municipios vecinos.

En el estado de Pará se ha creado una política estadual (Programa Municipios Verdes), a la cual se adhirieron 90 de sus 113 municipios. En el estado de Mato Grosso fue lanzada en 2014 la política estadual de Municipios Sustentables, que ya cuenta con adhesión de 25 alcaldías.  La experiencia de la alianza llegó también a otros estados de Brasil, como Amazonas (con IDESAM), Acre (con IPAM) y Rondonia (con ECAM, IDESAM y Kanindé). Desde 2012, la alianza Avina-Skoll también ha articulado iniciativas de gestión territorial con aliados de otros países, incluyendo Bolivia (FAN – Fundación Amigos de la Naturaleza), Colombia (Fundación Natura y Corpoamazonía) y Ecuador (PUCE).