Avina
20 Años

Acceso al agua: un recurso líquido, un derecho sólido


Contexto: un derecho humano esencial

 

La humanidad ha realizado importantes adelantos en materia de agua y saneamiento en los últimos 10 años. En 2010 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció el acceso al agua y saneamiento como un derecho humano, esencial para la realización de todos los otros derechos humanos. Ese mismo año el mundo cumplió la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio con respecto al acceso al agua potable, medido por un indicador indirecto: el acceso a fuentes de agua mejoradas ¹ .   

Pero los desafíos, a pesar de estos avances, son todavía gigantescos. Aún 776 millones de personas hoy no tienen acceso al agua y un tercio de la población del planeta aun no accede a saneamiento. Existe un gran número de afectados del que no dan cuenta las estadísticas relevadas por la ONU, que no reflejan la calidad ni la sostenibilidad de estos accesos. La contaminación de las aguas superficiales, el deterioro de los ecosistemas, los efectos del cambio climático y la creciente demanda del recurso hídrico para usos agrícolas, hidroeléctricos e industriales, afectan la disponibilidad de agua para consumo humano. La Organización Mundial de la Salud pronostica que de seguir los patrones actuales al 2025, 2 de cada 3 personas en el mundo vivirán en condiciones de estrés hídrico ² .

En América Latina son 36 millones las personas que no cuentan con agua potable en sus hogares —la mayoría, 63%, vive en zonas rurales— y suman 110 millones los que no acceden a servicios de saneamiento.

Quienes suelen carecer de acceso al agua son las personas más pobres de la región y los que sufren las mayores consecuencias son las mujeres, las niñas y niños, que se ven obligados a caminar, en promedio, 6 kilómetros cada día, para recoger agua de alguna fuente cercana. Demoran unas 3 horas en promedio en hacer este recorrido y cargan unos 18 litros por adulto, un agua, que en muchos casos, está contaminada.

En este panorama cargado de amenazas se debe rescatar el rol que cumplen actores ciudadanos cuando asumen o participan en la gestión del agua.  Avina ha estimado que en Latinoamérica, más de 70 millones de personas de comunidades rurales y periurbanas resuelven el déficit de servicios de agua y saneamiento a través de más de 80.000 organizaciones comunitarias de servicios de agua y saneamiento (OCSAS). El programa de Agua y Saneamiento del Banco Mundial estima que hay un potencial de que este tipo de gestión cubra al menos otras 18 millones de personas más, si fueran convenientemente fortalecidas y apoyadas.

Es con estos actores y con otras iniciativas de participación ciudadana en la gestión del agua, que Avina trabaja desde el 2007, junto con otros aliados, en el aumento de la cantidad de personas que tiene acceso al agua potable y al saneamiento.

Intervención: gobernabilidad democrática del agua

 

Avina definió como eje fundamental la promoción y el fortalecimiento de la Gobernabilidad Democrática del Agua (GDA), centrando la acción en aquellas iniciativas de participación ciudadana en la gestión del agua.  Es desde la GDA fortalecida, mediante espacios de articulación multisectorial en torno a acuerdos ganar – ganar, que Avina espera contribuir a la universalización del acceso sostenible al agua y al saneamiento, integrando innovaciones sociales y tecnológicas.

Las innovaciones sociales se pueden resumir en la promoción de espacios de diálogo y trabajo multisectoriales que conlleven procesos democráticos de toma de decisiones. A grandes rasgos sería la promoción de la asociatividad entre OCSAS, la promoción de procesos institucionalizados para el fortalecimiento de las capacidades de estos actores comunitarios y ciudadanos.  El diseño de nuevos mecanismos de financiamiento para fortalecer los esfuerzos comunitarios y ciudadanos de gestión del agua. 

Para promover el diálogo se impulsaron foros de escucha y mesas sectoriales. A la vez se utilizaron estrategias de comunicación para la agenda a niveles masivos y se identificaron modelos de GDA con potencial para ser replicados en otras latitudes.

Cinco grandes encuentros latinoamericanos (Samaipata, Bolivia, en 2010; Cusco, Perú, en 2011; Cuenca, Ecuador en 2012; San Bernardino, Paraguay en 2013 y San Carlos, Costa Rica en 2014) fueron la base para la creación de una entidad de alcance continental: la Confederación Latinoamericana de Organizaciones Comunitarias de Servicios de Agua y Saneamiento (CLOCSAS). Estos espacios también marcaron un antes y un después de la gestión comunitaria del agua en los países donde se han sucedido, logrando un mayor posicionamiento público de este subsector y su reconocimiento como actores relevantes del desarrollo de las zonas rurales y periurbanas de nuestros países.

Estos resultados se han logrado con el impulso de alianzas entre distintos actores de diversos sectores:  privado (con Coca-Cola South Latin, ante la necesidad de la empresa de compensar su huella hídrica; Xylem Inc., para aumentar el acceso al agua en las escuelas del semiárido brasileño; Danone, para brindar agua segura a poblaciones rurales en Argentina; SC Johnson,  para facilitar el acceso a agua segura a distintas comunidades vulnerables en Argentina), el sector social (con Care International, para promover el fortalecimiento y participación de organizaciones comunitarias de servicios de agua y saneamiento; Wash Advocates, para incidir en políticas públicas de alcance mundial; Stockholm International Water Institute, para fortalecer la gestión comunitaria del agua en la asociatividad continental), y la cooperación internacional (con la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, en la promoción de políticas públicas , sistemas de información y gestión de organizaciones comunitarias), entre otros.

 

Transformación: millones con acceso

 

Junto a sus aliados, Avina ha incidido para que, de 2009 al 2014, más de 3.1 millones de latinoamericanos aumentaran o mejoraran su acceso al agua o al saneamiento.

La transformación también puede observarse desde el crecimiento y fortalecimiento de procesos nacionales y regionales de asociatividad entre OCSAS.  La Confederación Latinoamericana de OCSAS, representa a más de 15.000 organizaciones comunitarias y beneficia a más de 12 millones de personas en 14 países latinoamericanos.

Unos de los indicadores más desafiantes en la medición del progreso social es el que mide el acceso al agua potable y a los servicios de saneamiento, porque las debilidades del sistema impactan directamente en las poblaciones más vulnerables —las mujeres y los niños—, en el desarrollo integral de las generaciones actuales y futuras. La tarea de garantizar acceso al agua y al saneamiento entonces no solo se torna prioritaria, sino también urgente.


¹ Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Nota descriptiva N.o 290.  Octubre de 2013. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs290/es/

² Organización Mundial de la Salud:  http://www.who.int/heli/risks/water/water/en/